Ciudad

Manresa, centro de Cataluña

Manresa, el corazón de Cataluña

Con una población de unos 76.000 habitantes, Manresa es la capital de la comarca del Bages (con cerca de 185.000 habitantes) y la ciudad de referencia económica, comercial, lúdica y sanitaria de un área central de Cataluña formada por más de 300.000 habitantes.

UNA CIUDAD LLENA DE HISTORIA
Manresa es una ciudad milenaria que ha conservado, en sus calles y sus monumentos, la huella de una historia con unos momentos álgidos, que coinciden con las épocas más representativas de la historia de Cataluña.


LA CIUDAD GÓTICA
Durante los siglos XIII y XIV (momento de expansión de las ciudades por toda Europa), Manresa se transformó en una de les urbes más prósperas de Cataluña. Se construyó una nueva muralla; se edificaron tres grandes iglesias: la Seu –que preside la ciudad como si fuese una catedral–, el Carme y Sant Pere Màrtir, y se construyeron dos puentes y la gran obra de la Sèquia, que aún hoy lleva a Manresa el agua del Llobregat. El rastro de aquella Manresa medieval es todavía bien visible en las calles del casco antiguo, que han conservado el viejo trazado irregular y tortuoso. También ha quedado de esa época la llamada cerámica manresana, uno de los conjuntos más importantes de cerámica medieval decorada, que se conserva en el Museo Comarcal.

SAN IGNACIO Y LA ÉPOCA DEL BARROCO
Años después de que Ignacio de Loyola hiciera una estancia en Manresa, la ciudad quedó impregnada del legado ignaciano y de los jesuitas. En los siglos XVII y XVIII, con una pujante industria de la seda, volvió a ser una de las ciudades punteras. Se levantó un edificio impresionante y monumental "la Cueva de San Ignacio" en recuerdo del Santo, y numerosos talleres de escultores trabajaron en la construcción de retablos para las iglesias (actualmente se pueden contemplar en el Museo Comarcal, donde permanece la colección más completa de Cataluña). La pequeña nobleza y la burguesía construyeron los típicos caseríos barrocos, que todavía hoy se pueden observar.

LA MANRESA INDUSTRIAL Y MODERNISTA
A lo largo del siglo XIX y principios del XX, los ríos Llobregat y Cardener se conviertieron en el principal eje industrial del país. Apareció un próspero grupo de industriales, que impulsó la construcción del ensanche moderno. Esta nueva Manresa, luminosa y elegante, se estructuró entorno al Paseo, que se convirtió en la zona residencial de la burguesía y en lugar de recreo de todos los Manresanos. Como resultado, las calles llenas de vida de la Manresa comercial, ostentan hoy en día una extensa y espléndida muestra de edificios modernistas, como el Casino, la Casa Lluvià o la Buresa.